En primer lugar, las relaciones se calculan cuidadosamente para permitir al conductor la máxima duración de cada marcha. Eso permite mantener velocidades apropiadas en la ruta sin salirse de la franja de revoluciones más económica. Las relaciones de las marchas más bajas están más separadas que las de las más altas, permitiendo mayor aceleración con la mínima cantidad de cambios. Los intervalos menores entre las marchas más altas facilitan la selección de una marcha que mantenga al motor dentro de las revoluciones ideales, con independencia de la velocidad o las condiciones de la ruta.
En segundo lugar, el consumo de combustible se mejora con cambios de marchas más suaves. Siempre que se efectúa un cambio de marcha, se desperdicia una pequeña cantidad de combustible. Cuanto más rápido se complete el cambio, menos serán las pérdidas.
En tercer lugar, se ahorra combustible cuando se minimizan las pérdidas causadas por el roce innecesario en las partes de la transmisión. Inevitablemente habrá algún rozamiento, especialmente cuando los dientes de los engranajes se conectan para transferir movimiento de un eje al otro. El diseño de los dientes de los engranajes, que permite sólo la cantidad correcta de contacto momentáneo cuando las mismas se tocan, es un factor crítico para minimizar las pérdidas por rozamiento.
En cuarto lugar… para reducir el roce son fundamentales los efectos de lubricación y enfriamiento del aceite. Una cantidad de aceite escasa produce recalentamiento, fallas y desgaste mecánico prematuro. El exceso de aceite tiende a frenar el movimiento de rotación de todos los ejes y engranajes. Eso, a la vez, reduce la cantidad de torque transmitido a las ruedas motrices, lo que hace necesario combustible extra para mantener el desempeño en la ruta. Las cajas de cambio Scania tienen un sistema de lubricación que hace circular la exacta cantidad de aceite en todo momento.