Un motor Scania desarrolla un torque elevado, ofrece economía de combustible y genera bajos niveles de emisiones. Para alcanzar niveles tan elevados de desempeño y, al mismo tiempo, mejorar la elasticidad, es necesario tener una tecnología de combustión avanzada. Debe haber un equilibrio delicado entre todos los parámetros que crean las condiciones correctas para una potencia óptima. Parte de ese equilibrio está relacionado con el volumen, la sincronización y la presión de la inyección de combustible.
Precisión que da como resultado un desempeño consistente y económico
Con las unidades de inyección, el motor siempre tiene la cantidad exacta de combustible necesario, introducida en el momento preciso y con la presión correcta. La combustión en cada cilindro se controla individualmente, variando el inicio y el final del proceso de inyección. Eso minimiza el consumo de combustible y las emisiones.
Precisión que hace la diferencia para el conductor
Al maniobrar en el tránsito o en una pendiente de carga, las revoluciones del motor son más estables. El uso de equipos accionados por una toma de fuerza también se mejora, ya que resulta más sencillo su control.
Confiabilidad basada en la simplicidad
Cada unidad de inyección tiene su propia bomba de alta presión integrada, controlada individualmente en el punto de inyección. No existe la necesidad de una bomba de alta presión centralizada y una compleja disposición de tuberías para cada inyector.
Eso hace que el sistema sea inherentemente más seguro que cualquier tecnología anterior. Si ocurre algún desperfecto, casi seguramente estará presente sólo en un cilindro. Por eso, el camión difícilmente será impedido de funcionar. Los tests de funcionamiento realizados mediante los diagnósticos incorporados demoran sólo algunos segundos y, en caso de ser necesario, pueden ser realizados por un técnico de Scania en la banquina de la ruta.